Enfermedades cardiovasculares. Aprende a respirar.

marzo 05, 2017

Las enfermedades cardiovasculares son un gravísimo problema de salud en las sociedades modernas,  parece increíble que en las investigaciones realizadas no se tenga en cuenta la relación que existe entre respiración y  el funcionamiento del corazón. La respiración se considera carente de importancia o una variable de importancia menor.

De alguna manera corazón y pulmones son un mismo órgano.

La sangre venosa que entra en la parte derecha del corazón fluye directamente a través de los tejidos de los pulmones, que la filtran y la oxigenan, antes de penetrar en la parte izquierda del corazón. El lado derecho del corazón está conectado con el lado izquierdo a través de los vasos pulmonares; los efectos de la respiración sobre las funciones del corazón son obvios; no podemos ni siquiera toser, suspirar, jadear, sin que esto cause un cambio inmediato en las actividades coronarias.

corazon

Una respiración profunda tiene una serie de efectos sobre las funciones del corazón.

  • Disminución de la frecuencia cardiaca.
  • Disminución del gasto cardiaco.
  • Disminución de la tensión sistólica periférica.
  • Regulación del sistema cardiovascular por las funciones parasimpáticas del sistema nervioso autónomo.
  • Regulación de palpitaciones por el flujo y reflujo de arritmias respiratoria.

 

Sabemos que la respiración se va a desarrollar en el espacio más relajado del cuerpo y esto va a ser de gran utilidad a la hora de contemplar las tensiones que sufre una persona.

En la unidad coronaria del hospital Saint Paul, en Minneapolis, se desarrolló una investigación con ciento cincuenta y tres pacientes, los cuales habían sufrido un ataque cardiaco. Estos pacientes fueron examinados para determinar si su respiración era abdominal-diafragmática o torácica, cuyos músculos abdominales endurecidos los forzaban a la fatigosa elevación del pecho, característica de las personas cuya respiración es superficial. Los resultados fueron clarísimos. Todos y cada uno de los ciento cincuenta y tres pacientes que fueron examinados presentaron respiración torácica.

Por lo tanto una respiración superficial provoca unos efectos nocivos sobre las funciones cardiovasculares. Sucede que una falta de oxigeno en el cuerpo, se traduce frecuentemente en depresión, falta de interés y pérdida de agudeza mental.

Te propongo:

Busca un hueco en tu apretada agenda, unos cinco minutos, para comenzar a observar tu respiración.

  • Fíjate como la desarrollas; estando tumbadx, sentadx y de pie.
  • ¿Dónde te sientes más cómodx, en la inspiración o en la exhalación? , observa la relación entre inspiración/exhalación.
  • ¿Dónde nace la respiración? ¿Puedes llevar un ritmo?

Carmen Torres.

Bibliografía Thomas Hanna.

 

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