Aliviar el estrés con buen sabor de boca

enero 02, 2014

El estrés crónico puede ocasionar cambios psicológicos de diferente magnitud. Uno de ellos está relacionado con los hábitos alimentarios, siendo muy común en las personas estresadas las actitudes de desidia o desinterés por la comida, la falta real de apetito o incluso la compulsividad en la manera de comer. Algo que no hace sino agravar más el problema.

Entre los cambios psicológicos derivados del estrés, los más habituales son la inestabilidad emocional general, la aparición de sentimientos de ansiedad, la pérdida de confianza, la depresión o la apatía. Sin embargo, otro aspecto no menos desdeñable está relacionado con la alimentación: a la persona estresada puede darle por comer compulsivamente, por una pérdida de interés o indiferencia total a la comida o por una pérdida real de apetito que no hace sino agravar aún más el problema

frutas (1)

Por ejemplo, es muy común ver casos de estrés en los que se produce un aumento del deseo de comer, especialmente platos apetecibles: tartas, chocolate, galletas, dulces, platos, en definitiva, altamente calóricos y poco nutritivos. Esto tiene un efecto adicional y contraproducente: un eventual aumento de peso, la consiguiente merma de la autoestima y la aparición de sentimientos de culpabilidad. También puede producirse el efecto contrario, caracterizado por una pérdida del apetito y una actitud descuidada hacia la alimentación en general.

Las 3 etapas del estrés
1. Se han identificado tres etapas en la respuesta al estrés. En la primera etapa, ALARMA, el cuerpo reconoce el estrés y se prepara para la acción, ya sea de agresión o de fuga. Las glándulas endocrinas liberan hormonas que aumentan los latidos del corazón y el ritmo respiratorio, elevan el nivel de azúcar en la sangre, incrementan la transpiración, dilatan las pupilas y hacen más lenta la digestión.
2. En la segunda etapa, RESISTENCIA, el cuerpo repara cualquier daño causado por la reacción de alarma. Sin embargo, si el estrés continúa, el cuerpo permanece alerta y no puede reparar los daños.
3. Si continúa la resistencia se inicia la tercera etapa

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